miércoles, 1 de abril de 2015

Las cosa más triste que me ha pasado y cómo me ha debilitado

Han pasado tantas cosas este mes de enero y febrero, que me han llevado a este estado de inseguridad que detesto...


Perdí a mi hijo y eso fue lo peor que me ha pasado en años... era mi familia, era mi amor, era lo más bello que tenía y se fue... no hubo aviso a los familiares, no hubo funeral, no hubo aviso publicado en el diario, no hubo investigación ni persecución al culpable del accidente... sólo silencio...


Me siento débil. Odio sentirme así. Tuve que recurrir, otra vez, a ayuda profesional. Quiero mejorar, seguir adelante... quiero ser feliz...

martes, 24 de febrero de 2015

Hablando con extraños en un lugar frío y punzante

Se vino una inesperada y horrible estadía en una clínica. En varios momentos estuve inconsciente y débil, pero también tuve la lucidez para hilar frases y oraciones.

Conocí muchos funcionarios estos días: paramédicos, auxiliares, enfermer@s, doctores. Muchas de esas personas fueron más que cordiales conmigo, y sucedió algo mágico conmigo... me sentí cómoda conversando con naturalidad con estas personas, compartir mis propias experiencias y, en más de una ocasión, escuchar las historias que compartieron conmigo.

Estando en esta situación de desamparo y debilidad, me sentí cómoda y libre para abrir mi mente y corazón a perfectos desconocidos.

jueves, 29 de enero de 2015

Perdí a mi hijo

Copio y pego de mi otro blog...

Hace unos días estuve de cumpleaños, en general es una fecha bonita y a estas alturas como de aniversario... se acumulan las experiencias más que sumar años.

Y esta fecha en particular se venía especialmente linda, con la llegada de nuevos integrantes a la familia. Pero pasó lo peor.

En cuestión de horas perdí uno de los amores más grandes que me ha brindado la vida. Para el resto podía ser una simple mascota, simplemente un animalito más como tantos existen. Para nosotros, él y yo, un amor inmenso eterno incondicional hermoso intenso sincero, mayor al que siento por muchos seres humanos.

Lo perdí, aunque hice todo por brindarle la mejor atención luego del accidente del que él obviamente no pudo decirme nada.

Quedé en shock, se me hizo triste la vida a pesar de la bella espera. Tuve que tomar decisiones para las que no estaba ni por cerca preparada. Y la más importante fue la de seguir adelante inmediatamente, con lágrimas y dolor incorporado, porque ahora la vida no sólo depende de mí, sino también de los bebés que van a llegar.

Fue una de las decisiones más duras que me ha tocado vivir.




Perdí un hijo, y tuve que seguir adelante, por mis hijos.