martes, 28 de octubre de 2014

No escuchar las señales te mete en problemas y debo aprender de eso!

Como buena introvertida, me dan plancha o vergüenza varias muchas cosas. Me da vergüenza en particular pedir ayuda o favores, con más razón aún a personas a quienes no conozco.

Tampoco me hago cargo -a veces- de las señales que me podrían librar de problemas, como me ha pasado estos días. Un malestar pequeño se puede hacer grande con rapidez estos días, y yo debiera ser la primera en tenerlo super hiper claro...

Y cuando ya pasó el umbral de la vergüenza, cuando pedir ayuda o favores no es una opción meditable sino una necesidad de primer orden, sólo queda ponerse en manos de otros, para luego recriminarse aquello de las señales y el dejar de lado la plancha.

Habría sido más fácil, y no habría tenido que pasar malos ratos.

Debo ser más receptiva conmigo misma estos tiempos.

martes, 30 de septiembre de 2014

Chile, país de burocracia

Hoy es un bello día, finalmente el solcito está apareciendo y acordándose de que la primavera ya comenzó en nuestro hemisferio, dormí bien y tranquila, soñé cosas locas...

Pero he debido chocar con la burocracia. Es un mal de nuestros tiempos, de nuestro país en particular y que me ha hecho mucho daño especialmente este año, que pasé a ser una funcionaria estatal. Me siento furiosa, quisiera poder tener la fuerza y la energía para mover montañas, rugir y exigir mis derechos vulnerados...

No se puede. Lo único que hice fue mandar unos cuantos correos, además de llamar por teléfono para que me aclararan por qué no me están pagando mis dineros como corresponde. Y como siempre, me mandan a preguntar a otro teléfono...

Hay mucho bello de este país, Chile, mucho. Pero lo peor lejos somos las personas. No me siento para nada orgullosa de pertenecer a este país, no sólo por esto que me pasó ya varias veces este año.

Me han quitado el sol, por unas horas.

jueves, 28 de agosto de 2014

Epistolografía! o el arte de escribir cartas... el ocio por escrito!

By Mar
Siempre me ha gustado escribir. Por años ha sido la forma de sacar los sentimientos más profundos de mi corazón. Tengo un cuaderno de sueños e historias (que después publico en cuentos), donde me presiono a escribir, porque como toda linda costumbre muchas veces queda relegada entre tanta pantalla luminosa que distrae la atención y engulle horas.

Hace poco, producto del secreto del que hablé en posts anteriores, tuve que escribir. A mano, con pluma, de la forma más romántica posible, sentada en mi escritorio frente a la ventana. Me desahogué, y lo dejé ir... hace unos días encontré esa carta, y volví a sentir toda esa angustia, dolor y soledad que me llenaban aquellos días.

Cuando te tomas el trabajo de sentarte a pensar en algo o alguien, sin distracciones más que tu propia imaginación, emergen las emociones y sentimientos que muchas veces sentimos sin pensar. Por eso, porque quiero tomarme el tiempo de pensar en mi familia y amigos, es que tomé la decisión de recuperar el bello arte de escribir cartas. Que serán enviadas por correo, escritas con tinta y papel.

Para contarles de corazón, los días que estamos viviendo.

Definición de epistolografía