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miércoles, 8 de febrero de 2017

La silla y sus ocultos significados

Me llamó tanto la atención el comentario, porque esta acción siempre era una consecuencia de las circunstancias, no algo hecho a propósito... o era por el gato, o porque habían bolsas y bultos puestos ahí...

Pero una vez que lo he recordado, siempre pasa algo y siempre termino haciendo lo mismo...

Sentarse en la silla, en un ladito, como si me fuera a parar de inmediato...

Y resulta que según Teresa, eso es signo de... ¿humildad? ¿No será un problema a la columna? ¿flojera? ¿o de plano pidulle?

No es primera vez que me dicen eso de la humildad... mmm fue como 30 años eso sí... no creo ser humilde, de las pocas virtudes que me reconozco esta no está ni por las tapas.

No creo que la forma de sentarme me defina. No creo que las sillas sean tan premonitorias.

No sé por qué me pego tanto en cosas tan sin importancia.

viernes, 18 de diciembre de 2015

Odio cuando me pongo tiesa como poste

Ya me ha pasado varias ocasiones en estos meses, el asistir voluntariamente a cursos para aprender cosas nuevas, siempre pensando en mi desarrollo personal y para agitar las neuronas (comprobando que aún funcionan, afortunadamente). Pensando en el momento de llegar, me aseguro que sé la dirección exacta y que sé cómo llegar al lugar. Todo bien hasta ahí, ello en pro de mi equilibrio emocional.

Pero toda esa preparación se derrumba en el minuto exacto en que pongo un pie en el lugar... me siento ¡tan nerviosa! no sé ni qué cara pongo... trato de mantenerme tranquilita, de parecer relajada, pero ¡nada! Me pongo tiesa, y no puedo evitarlo! Apenas balbuceo, me complico hasta para quedarme en pie... será mucho? pero me pasa así...

Al tiempo empiezo a relajarme -y aclaremos que con esto del tiempo me refiero a un mes mínimo-, y todo esto porque aún cuando he hecho tremendos esfuerzos por ser amistosa de entrada, SIEMPRE pero siempre me ha pasado algún chascarro... ¡puedo dar ejemplos de eso!

Hasta que finalmente entro en una relativa confianza. Con el paso de los años confío cada día menos, y para evitarme problemas hablo lo justo y necesario con las personas justas y necesarias.

No puedo controlarlo, pero puedo minimizarlo. Viviendo con timidez, sin timidez.


martes, 30 de diciembre de 2014

Una costumbre de antaño que me daba vergüenza y aún me cohibe...

Recuerdo cuando era niña y venían visitas a casa. Casi siempre eran los tíos, primos, o antiguos amigos de la familia. A veces avisaban su llegada, pero a veces simplemente mirabas por la ventana y te los encontrabas de rompe y raja.

Me cargaba ser la primera, la que abre la puerta y dice Hola! Además porque cuando era adolescente siempre me amenazaban con acusarme de tal o cual cosa, osea dejarme mal delante de personas que si bien eran familia, no tenía la confianza.

Así que regularmente escapaba. Me iba a mi pieza, o al patio, muchas veces corriendo, para no ser yo la persona que abriera la puerta.

Estos días me di cuenta que me sigue cargando ser la primera en abrir la puerta, que hago como que tengo que ir al baño, me voy a mirar si estoy bien peinada, o cualquier cosa, con tal de no ser yo.

Será que hay cosas que nunca cambian?

viernes, 18 de julio de 2014

La vida se resuelve sola (El secreto parte 2!)

(Continuación del posteo anterior)

Tanto y tanto que la revolví pensando y volviendo a pensar, hasta que el asunto del secreto se resolvió por sí solo, con un papelito que lo explicaba casi todo en tres simples palabras...

Yo no sé si fue para mejor o para peor, pero ahora el secreto es voz conocida por mis compañeros de trabajo.

Y aunque aún guardo el secreto libre de las redes sociales, me siento más tranquila. Quizás no tenía para qué pasarme tantos rollos...

Creo que soy un poquito complicada. Pero al final, la vida igual se resuelve sola.
By Mar

martes, 27 de mayo de 2014

La timidez me mete en problemas (El secreto parte 1!)


Por enésima vez ser introvertida y tímida me mete en problemas. Es como pasar cambios en el auto, pero sin las marcas de los cambios... no sé regular y pasar del mutismo incomprensible al claro entendimiento, sin mostrar al sol mis trapitos!

Guardo un secreto, de los más importantes que he tenido en la vida. No lo sabe más que unas pocas personas en esta vida. No lo saben en mi trabajo, ni mis amistades estacionales de allá mismo, ni mis jefes tampoco. No deben saberlo, porque es lo suficientemente privado para eso.

Pero tengo que hacer como que no me pasa nada, como que no estoy preocupada, como que no tengo dolores físicos asociados...

Me carga ser rara, sí me gusta ser diferente.

No sé cómo solucionarlo.