martes, 24 de febrero de 2015

Hablando con extraños en un lugar frío y punzante

Se vino una inesperada y horrible estadía en una clínica. En varios momentos estuve inconsciente y débil, pero también tuve la lucidez para hilar frases y oraciones.

Conocí muchos funcionarios estos días: paramédicos, auxiliares, enfermer@s, doctores. Muchas de esas personas fueron más que cordiales conmigo, y sucedió algo mágico conmigo... me sentí cómoda conversando con naturalidad con estas personas, compartir mis propias experiencias y, en más de una ocasión, escuchar las historias que compartieron conmigo.

Estando en esta situación de desamparo y debilidad, me sentí cómoda y libre para abrir mi mente y corazón a perfectos desconocidos.

jueves, 29 de enero de 2015

Perdí a mi hijo

Copio y pego de mi otro blog...

Hace unos días estuve de cumpleaños, en general es una fecha bonita y a estas alturas como de aniversario... se acumulan las experiencias más que sumar años.

Y esta fecha en particular se venía especialmente linda, con la llegada de nuevos integrantes a la familia. Pero pasó lo peor.

En cuestión de horas perdí uno de los amores más grandes que me ha brindado la vida. Para el resto podía ser una simple mascota, simplemente un animalito más como tantos existen. Para nosotros, él y yo, un amor inmenso eterno incondicional hermoso intenso sincero, mayor al que siento por muchos seres humanos.

Lo perdí, aunque hice todo por brindarle la mejor atención luego del accidente del que él obviamente no pudo decirme nada.

Quedé en shock, se me hizo triste la vida a pesar de la bella espera. Tuve que tomar decisiones para las que no estaba ni por cerca preparada. Y la más importante fue la de seguir adelante inmediatamente, con lágrimas y dolor incorporado, porque ahora la vida no sólo depende de mí, sino también de los bebés que van a llegar.

Fue una de las decisiones más duras que me ha tocado vivir.




Perdí un hijo, y tuve que seguir adelante, por mis hijos.

martes, 30 de diciembre de 2014

Una costumbre de antaño que me daba vergüenza y aún me cohibe...

Recuerdo cuando era niña y venían visitas a casa. Casi siempre eran los tíos, primos, o antiguos amigos de la familia. A veces avisaban su llegada, pero a veces simplemente mirabas por la ventana y te los encontrabas de rompe y raja.

Me cargaba ser la primera, la que abre la puerta y dice Hola! Además porque cuando era adolescente siempre me amenazaban con acusarme de tal o cual cosa, osea dejarme mal delante de personas que si bien eran familia, no tenía la confianza.

Así que regularmente escapaba. Me iba a mi pieza, o al patio, muchas veces corriendo, para no ser yo la persona que abriera la puerta.

Estos días me di cuenta que me sigue cargando ser la primera en abrir la puerta, que hago como que tengo que ir al baño, me voy a mirar si estoy bien peinada, o cualquier cosa, con tal de no ser yo.

Será que hay cosas que nunca cambian?